Espacio donde compartir mis opiniones en relación a la profesión.

martes, 7 de mayo de 2019


Celebramos el Día Internacional de la Enfermera y el Consejo Internacional propone examinar la voz de las enfermeras desde el punto de vista de la Salud para Todos.  
Salud para Todos, como nos recuerda insistenteme la Organización Mundial de la Salud (OMS) significa "Salud para todos y todas en todas parte.” En este contexto, implica no sólo la disponibilidad de servicios sanitarios sino el estado completo de salud física y mental que permite que la persona  lleve una vida social y económicamente productiva1 . Paralelamente, la  Equidad en salud nos habla sobre la necesidad de que todas las personas pueden desarrollar su máximo potencial de salud independientemente de su posición social u otras circunstancias determinadas por factores sociales.
Por tanto, y si el objetivo es la salud para Todas las personas, el reto sería  trabajar en equipos trans-disciplinares en un sistema sanitario que considere los determinantes sociales, económicos y culturales, de tal forma que se mitiguen las desigualdades en salud.
Esto, que puede sonar a teórico o filosófico, realmente no lo es. Si usted es enfermera/o  ó sanitaria/o, puede hacerse la siguiente pregunta: ¿crees que los cuidados que ofrece la institución en la que trabaja llegan a todas las personas?, ¿crees que llegan a las personas que más lo necesitan? Sin duda, existen muchos desafíos para llegar a un sistema con estas características y entre ellos destacan:
  • Prevención y atención de enfermedades no transmisibles.
  • Cuidados que añaden valor, sistema sostenible.
  • Enfermedades transmisibles y salud pública.
  • La salud de las personas migrantes.
  • Una Salud Mental asequible.
Veamos cada uno de ellos con detalle:
DESAFÍO 1:Prevención y atención de enfermedades no transmisibles 


Si has trabajado en España, Canarias en mi caso, en los últimos años ambos sabemos que no llegamos a todas las personas y que existen casos que “nos tocan” especialmente por su vulnerabilidad. Sin embargo, es posible que estos casos sean la punta del iceberg, ya que según el último informe AROPE  el 26,6% de la población española se encuentra en riesgo de exclusión social, 3 de cada 10 personas en este país sobreviven a duras penas en condiciones dignas, son fundamentalmente mujeres con estudios, hijos y en algunos casos con “trabajo” precario y mal pagado. Esta es la cara de la pobreza en nuestro entorno y Canarias es la segunda comunidad con mayor tasa de pobreza y exclusión social.

La pobreza genera desigualdad, ésta afecta directamente a la salud. Las enfermedades crónicas, fruto de los estilos de vida, se han trasformado en epidemia siendo responsables del 71 % de la mortalidad mundial, una amenaza real para la salud de la población. Las personas que viven en pobreza tienen más riesgo de fallecer por enfermedades crónicas o no transmisibles.
Aquí tenemos un desafío que requiere evolucionar del modelo vicario biomédico,  enfoque que  “desenfoca” la necesaria inversión para el abordaje de los determinantes sociales y el fomento de estilos de vida saludables.  El sistema necesita centrar la atención en el usuario, invertir en promoción y en prevención de la salud, una Atención Primaria (AP) fuerte (con más recursos) y acciones multisectoriales.
La AP fuerte orienta la salud desde la equidad, trabaja en equipos multidisciplinares, lidera la colaboración multisectorial y comprende la salud desde el bienestar positivo. Aquí la población encontrará enfermeras suficientes que coordinan sus cuidados, invierte tiempo en la promoción de la salud (en agenda), también en prevención y siguen los procesos de cronicidad. En algunos casos, además tendrán el apoyo de una gestora de casos, que orientará a través del sistema a la familia, y entre todos intentarán que las personas permanezcan bien cuidadas en el entorno. 
DESAFÍO 2: Cuidados que añaden valor, sistema sostenible.


La cobertura sanitaria universal supone una atención en salud de alta calidad accesible para todas las personas a un precio asequible para el consumidor y para el país. Ello implica un cuidado adecuado, en el momento adecuado, por el proveedor adecuado, sin despilfarro de recursos y sin dejar a nadie detrás.
No cabe duda que es todo un reto para la sostenibilidad del sistema, más considerando que el gran caballo de batalla está en las enfermedades crónicas y sabiendo que la promoción de hábitos de vida saludables es realmente difícil.
Una propuesta con impacto directo en resultados son los cuidados centrados en las personas, a lo largo de todos los ámbitos de atención, independientemente de la situación de salud y en todo el ciclo vital.
La idea es centrarse en las necesidades, según las opiniones de los usuarios y alejarse de los sistemas que exclusivamente se centran en la demanda “médica”. Se habla en este caso de acciones básicas y poco costosas, tales como: 
  • El usuario en el centro.
  • Intervención en todo el ciclo de salud - enfermedad y no sólo en el tratamiento.
  • Reorganizar los cuidados en unidades integradas, no por especialidades médicas patológicas.
  • Atención multidisciplinar e innovación en cuidados.
  • Sistemas de medición adaptados a los cuidados, evaluación e implementación de mejoras.
Lo anterior necesita más AP, mejor coordinación entre ámbitos,  profesionales formados con recursos adecuados, colaboración y consulta a la comunidad.

Mención especial merece la información que se comparte para la continuidad en la atención. Es básica por la seguridad del paciente, la coordinación y la eficiencia. Paralelamente, esta es la información que se necesita para observar resultados, establecer evaluación e implementar mejoras. La información que las enfermeras actualmente están registrando en las historias de los usuarios son de un valor incalculable, máxime si el registro ha sido sistematizado. Aquí la profesión dispone de herramientas tan valiosas como los criterios de resultados en salud (NOC), que bien utilizados, pueden revolucionar el sector salud y contribuir a la mejora del sistema sanitario.

DESAFÍO 3: enfermedades transmisibles y salud pública.

Otro aspecto a trabajar son las emergencias en Salud Pública. Ninguna epidemia es local, no sabemos dónde surgirá la próxima, aunque trabajamos con la absoluta certeza de que ocurrirá y con la incertidumbre  de saber si contamos con un sistema de Salud Pública fuerte y resiliente.

Diariamente las noticias nos hablan de epidemias, últimamente de  Sarampión o Ébola. ¿Cuánto crees que tardará en moverse por el mundo? Dependerá de las horas de vuelo, después sólo necesitas población susceptible, sistema sanitario debilitado y limitación en la inversión en salud, del resto ya se encarga el patógeno.
El personal sanitario de primera línea, y en concreto las enfermeras, ocupan un lugar central en la detección y cuidados de las enfermedades transmisibles, así lo demuestran la documentación sobre epidemias devastadoras como el Ébola de 2014 o la gripe de 1918.
Los servicios sanitarios son esenciales y siguen funcionando durante una crisis, por tanto, la capacitación y protección del personal antes (más que durante) debería estar garantizada por el sistema. Un entorno seguro para el personal y el paciente genera confianza y mejora la perspectiva de resultados positivos.
            Las enfermeras aportan:
  1. Buenas prácticas en seguridad del paciente y control de infecciones en todo momento.
  2. Inmunizaciones: estar inmunizadas y fomentar la vacunación en el entorno a personas susceptibles.
  3. Detección temprana de acontecimientos inusuales: somos el colectivo sanitario más numeroso y quién más tiempo pasa al lado de los usuarios.
  4. Capacidad para la planificación y simulación ante un posible brote, lo que ha quedado demostrado con las crisis Ébola de 2014 y gripe A de 2009.

Por otro lado, también existen asuntos pendientes, como la formación con visión salubrista y el liderazgo ante eventos no esperados. El sistema necesita evaluarse para identificar sus fortalezas y debilidades ante una posible epidemia que sabemos llegará. Si identificamos aspectos de mejora y potenciamos líderes con conocimientos y capacidades para sostener los cuidados ante una amenaza, el servicio se comportará de forma resiliente y ofrecerá buenos resultados.
Un último apunte en este desafío: para todas las personas. La cobertura sanitaria universal minimiza los riesgos en materia de seguridad global. La población se acerca antes al sistema cuando “no tiene miedo” ni barrera financiera, ello facilita la detección precoz. La confianza en el sistema hace que acudas ante los primeros síntomas, además de facilitar la adhesión al plan terapéutico. La salud global debe fundamentarse en los cuidados de calidad y no en el miedo. 

DESAFÍO 4: la salud de las personas migrantes.


Las personas migran por múltiples razones: pobreza, conflictos, ausencia de derechos, discriminación o falta de acceso a un trabajo digno. La llegada al “destino” en muchas ocasiones implica exclusión jurídica, económica y social, en algunos casos también discriminación, explotación, malnutrición y acceso limitado o inexistentes a los servicios esenciales de salud.
Ciertamente, las personas que migran suelen ser personas sanas, lo que está bien documentado en la literatura y los mayores niveles de vulnerabilidad se encuentran en las personas de edad, los/as niños/as y las mujeres, víctimas en múltiples ocasiones de violencia sexual durante el trayecto, por lo que llegan embarazadas o con recién nacidos al destino.
La igualdad de acceso a la atención de salud es un derecho humano, tenemos la responsabilidad ética y moral de garantizar el acceso a las poblaciones más vulnerables.
Es probable que una enfermera sea el primer sanitario que encuentran estas personas al llegar al sistema, nuestra oferta de cuidados será digna, sensible a la cultura y al género. Además, tendremos el reto de generar confianza y establecer relaciones de apoyo para facilitar el movimiento por el sistema y la coordinación de los cuidados. A otro nivel estarían las políticas para facilitar el acceso y trabajar por unos objetivos de salud global. Aquí, nuestros “representantes” deberían estar trabajando como mínimo en:
  • Trabajar la salud de las personas migrantes en las agendas autonómicas y nacionales, promocionando políticas sensibles con protección jurídica y social.
  • Establecer sinergias con las acciones desde la Salud Pública a corto y medio plazo.
  • Participar en el empoderamiento y la igualdad de género en las niñas y mujeres migrantes.
En definitiva, que la profesión enfermera entre en la agenda política y participe de las mejoras para la salud de las personas migrantes. Las/os enfermeras/os ocupan un lugar central en la consecución de la Salud para Todos, es necesario ampliar los horizontes de mira y evolucionar dentro de nuestras estructuras arcaicas, muy alejadas del liderazgo necesario.
DESAFÍO 5: Una Salud Mental asequible.


El acceso a servicios de salud mental de calidad y asequibles está en crisis. La OMS estima que dos tercios de la población con problemas de salud mental conocidos nunca busca ayuda. El estigma, la discriminación y el abandono impiden que los tratamientos lleguen.  En los países con un nivel de renta alta, sólo una de cada cinco personas con síndrome depresivo reciben tratamiento adecuado (2). Si a lo anterior se suma las listas de espera para acceder a las unidades de salud mental,  estimo suficiente la justificación para afirmar que esta terrible situación requiere de inversión, ya que se está hablando de la mayor causa de discapacidad en el mundo.
Partimos de la base de que las enfermedades mentales son consideradas dentro del enfoque de la cronicidad y que los determinantes sociales tienen un alto impacto en las mismas. Además, pueden aparece en cualquier momento del ciclo vital y suelen estar relacionados con otros problemas crónicos que acortan la esperanza de vida de los usuarios.
Valorar acciones de mejora es realmente complejo y requiere de una visión integrada donde algunas líneas de trabajo podrían ser:
  • Planes coherentes, previa consulta a todas las partes implicadas, lo que supone usuarios, familias y sanitarios. Dentro del equipo de sanitarios las/os enfermeras/os, en concreto especialistas en salud mental, de práctica avanzada en gestión de casos y especialistas en familiar y comunitaria.
  • Equidad en el acceso y un papel más protagonista de la AP.
  • Acciones en la promoción y la prevención. Trabajo comunitario.
  • Gestión de casos y continuidad en la atención, recuerden que la gestión de casos tiene su origen en la salud mental.
  • Acceso directo a los cuidados especializados en salud mental: más enfermeras especialistas, consultoras y con agendas que permitan gestionar una demanda.
  • Cuidados colaborativos y cooperación interprofesional centrados en las personas y las familias.
  • Coordinación real y eficiente. Comunicación eficaz entre ámbitos asistenciales.
  • Formación: de postgrado, continuada y conjunta.
  • Apoyo a la investigación de los cuidados especializados en la salud mental

El gran desafío de la Salud para todas las personas, requiere ponerse en marcha y liderar el cambio. El liderazgo enfermero es clave, los profesionales de enfermería tienen la capacidad de entender las posturas de todos los implicados y trasladar la información. Lo llevamos haciendo de siempre y va implícito en nuestro ADN profesional.
Las/os enfermeras/os conocen los problemas reales de la población porque han trabajado durante años “las historias” de miles de familias, comprenden la situación con su visión holística del ser humano y del servicio sanitario, son expertas en comunicación puesto que ésta es la base de la oferta de cuidados.
Nuestras habilidades nos permiten sensibilizar a los poderes políticos y respaldar la toma de decisiones. Paralelamente somos capaces de trasladar a la población qué se decide y por qué es la mejor opción en este momento. Si usted quiere piezas claves en sus equipos de toma de decisiones, contrate a enfermeras.
Nosotras, que gozamos de la confianza de la población, debemos asumir el reto de convertir las injusticias en equidades, dar voz a las personas más vulnerables, y trasformar las historias de la población en políticas que fomente la Salud y el Cuidado para todas las personas.

#EnfermeriaVisible

#NursingNow 

Desde este blog apoyo al colectivo #MásEnfermaría, aquí puedes conocer y apoyar el proyecto.
  
Bibliografía:

  1. Mahler, H., The Meaning of "Health for All by the Year 2000". Am J Public Health, 2016. 106(1): p. 36-8.
  2. Frankish, H., N. Boyce, and R. Horton, Mental health for all: a global goal. Lancet, 2018.


sábado, 23 de marzo de 2019


 
Sabe el lector que en los últimos meses he estado ocupada, junto al equipo Más Enfermería, intentando trabajar por un  colegio profesional democrático y transparente.
 
Sepa también que no tengo por costumbre tomar decisiones a la ligera, y que cuando afronto un nuevo proyecto intento estar bien documentada, buscar asesores, también soñadores y trabajar en equipo. Todas estas cuestiones las considero garantes de exito. Dibujar una nueva propuesta, la que sea, necesita de reflexión, estudio, análisis de la situación actual (en lo local y en lo general) y elección de las líneas principales que soportarán el futuro proyecto.

Cuando se comenzó a trabajar, las enfermeras coincidían en la necesidad del cambio, se analizó el colegio de enfermería actual y se pensó en el que queríamos tener (distante de la realidad actual). Se configuró un equipo de enfermeras y enfermeros de altas competencias, fiel reflejo de lo que el ciudadano encuentra cuando se acerca al servicio sanitario. Se recopilaron ideas brillantes para conformar un programa atractivo que sería defendido por gente luchadora, comprometida y también soñadora.

Conocedores de las dificultades que entrañan este tipo de convocatorias y estando al día de lo que había ocurrido en el colegio de enfermería de Las Palmas (en adelante CELP) en convocatorias anteriores, más lo que ha ocurrido a nivel nacional (después volveré sobre este punto) se puso al equipo en antecedentes del duro trabajo que teníamos por delante. 

Mientras, me repetía mentalmente: "Seguro que aquí no pasa", "seguro que el despropósito que ha ocurrido en anteriores convocatorias y en otros colegios aquí no pasa". No soy una ilusa, no se equivoque, no es que pensara que la historia no se repetiría, es que se estudiaron en profundidad los estatutos, se buscaron asesores externos y se trabajó en consecuencia. 

Pero pasó, y tanto que pasó: elecciones convocadas sin apenas publicidad, 8 días para presentar lista con 20 miembros, la junta de gobierno ejerce de junta electoral (juez y parte), hasta aquí todo según los estatutos. Se rechaza la lista alternativa  presentada por Más Enfermería, sin argumentos ajustados a derecho ni a los propios estatutos. La junta de continuidad se autoproclamada - en medio del proceso -  y finalmente, si existe compromiso con la profesión y quieres devolver el colegio a las manos de los colegiados, la alternativa pasa por los tribunales, y en ello estamos.

La cuestión es que este atropello que hemos vivido las enfermeras y los enfermeros de Las Palmas, ni es nuevo ni se limita a nuestra provincia, y como ejemplo podemos contar:


  • Cáceres: en diciembre de 2018 tocan elecciones, 15 días antes se convoca junta general extraordinaria que aprueba unos nuevos estatutos de legalidad no muy clara. Elecciones convocadas finalmente 20 días después del plazo, con nuevas "reglas del juego", ya que la candidatura pasa de 9 a 32 personas, a presentar en 8 días: ¿te suena de algo?  Y cómo acabó el cuento, pues que la Presidenta y la Secretaria de la comisión ejecutiva (ambas en funciones) dictan resolución en la que se autoproclaman y anulan la lista alternativa. Seguro que aquí no pasa.


  • Albacete: 30 de julio de 2018 se convocan elecciones, 5 (sí, sólo 5) días de plazo para presentar candidaturas, nadie se enteró. La lista de continuidad se autoproclamada, como en las últimas 3 convocatorias de dicho colegio, se genera una importante polémica en medios y redes sociales, ¿y qué dice la junta? que el proceso se ajusta a estatutos: ¿te suena de algo? Seguro que aquí no pasa.


  • Pontevedra: 17 de julio de 2018 se convocan elecciones después de 9 años, 8 días para presentar la candidatura, día de elecciones: 15 de agosto, festivo nacional, en horario de 10.00 a 14.00 horas. Cuando se pregunta al presidente ¿Por qué este día? Porque ese día unos vienen y otros van . Resultado: en votos presenciases aplasta la candidatura alternativa; en votos por correo (359 teóricos) 364 todos a favor de la candidatura de continuidad, pucherazo en toda regla. Seguro que aquí no pasa.


  • Almería: en diciembre de 2017 se convocan elecciones, 5 meses después de terminar el mandato (en contra de lo que se regula en los estatutos). Nadie se presentó, con lo cual la junta de continuidad que lleva 25 años y 0 votos (nunca ha sido posible) afrontarán otros 5 años más. Seguro que aquí no pasa.


  • Madrid: elecciones fantasmas en 2016 ya que nadie se enteró, saltó la liebre porque una enfermera solicitó un certificado de pagos de sus cuotas y llegó firmado por un "nuevo" presidente, eso sí, anterior vocal de la junta que ha estado al frente del colegio durante más de 20 años. Las enfermeras piden explicaciones y el silencio por respuesta. Seguro que aquí no pasa.


  • Asturias: 8 de enero de 2016 en asamblea general se solicita información sobre las elecciones, no se obtiene respuesta. 16 de enero de 2016 toma posesión la junta de continuidad pero los asturianos no se enteran hasta marzo de 2016. ¿Y qué dice la junta ante la denuncia profesional y social? Que se ha procedido conforme a estatutos, ¿te suena de algo? seguro que aquí no pasa. 

¿Y hay más? desgraciadamente sí: León, Zaragora, Aragón, Granada, y si seguimos buscando seguiremos encontrando. Gráficamente, aquí puedes ver  una recopilación de ejemplos de convocatorias en verano, fiestas, Navidad incluso coincidiendo con OPE realizados por Acción Enfermera:

Acción Enfermera





Si has llegado leyendo hasta aquí, entiendo que podemos coincidir en que, lo ocurrido en el CELP no es casual. A nadie se le escapa las similitudes en los procesos: cortos periodos de tiempo para presentar listas, candidaturas alternativas que se rechazan sistemáticamente, enfermeras que se enteran de las elecciones cuando las juntas se autoproclaman, juntas al frente de los colegios años y años con 0 votos. El CELP: 12 años 0 votos.

Desgraciadamente, y muy a mi pesar, aquí sí que pasa, y seguirá pasando si no damos un paso al frente y tomamos la voz. Los colegios profesionales pertenecen a las enfermeras y a los enfermeros y hay que trabajar para conseguir el cambio. El análisis de la situación es imprescindible, se necesita una masa crítica que transforme nuestro entorno, con palabras, hechos y coherencia.

Trabajar desde la visibilidad social, desde el encuentro y la reflexión con el poder legislativo y político, poniendo sobre la mesa los hechos y buscando líneas de trabajo alternativas, que existen y se pueden desarrollar. Seamos constantes, serios, rigurosos con la mirada al frente y la conciencia tranquila, porque yo, cuando llego cada noche a la cama duermo, duermo tranquilamente sabiendo que se está haciendo todo lo humanamente posible por devolver a la profesión enfermera un derecho fundamental: el de poder elegir libre y democráticamente a sus representantes.

Gracias a todos los que día a día apoyan este camino.

martes, 27 de noviembre de 2018


En esta ocasión, traigo a este rincón de mi vida, una historia de esas que te cuenta una compañera durante una tarde de cafés. La escribo principalmente porque ella me lo pide, agradezco profundamente su confianza al hacerme partícipe de su vivencia y reconozco que me sorprende su forma de abordarla.

Este relato  va de sanitarios que acceden a las historias de salud de personas a las que no están tratando, si, justamente eso, ¿te sorprende?, pues desgraciadamente es real. Hay sanitarios que se dedican a husmear,  a curiosear en la historia de gente que no atienden pero sí conocen.

Vivimos en un mundo inmerso en las redes, los perfiles sociales son nuestra carta de presentación. Hay quien invierte más en ello y publica su día a día en diferentes entornos: Facebook, Instagram, lo que quieras. También hay gente más discreta, que prefiere no hacer pública su vida. Mi amiga es más de estas últimas, le gusta vivir con discreción, no publica, al menos no lo hace desde hace tiempo y a su modo de entender la vida, ha dejado de publicar por recelo a su intimidad.

Esta buena enfermera y mejor mujer, de una manera completamente casual, descubre en un momento dado que varios "compañeros" han accedido a su historia clínica sin su consentimiento. Los que trabajamos en esto, sabemos perfectamente que es un delito, sancionable y no baladí. No obstante, en esta tarde de cafés, no compartimos lo legal y si lo personal. Ella quiere hacernos partícipes de su sentimiento de vulnerabilidad ante esta situación. Saber que alguien, que además conoces, ha estado cotilleando tus datos personales en términos de salud te genera un profundo malestar, fruto del conflicto interno entre el sentido de la justicia y la compasión, y me explico.

El sentido de la justicia porque conozco mis derechos y también porque es injusto que alguien alegremente tenga acceso a lo más personal que tengo, mi vida, mi salud y mi enfermedad. Siento rabia, no, no tienes derecho.  Tener una clave de acceso a un sistema sanitario no puede ser un privilegio para saber de mi vida, para saber de mi sin mi permiso.

Y por otro lado, la compasión. En primer lugar siento compasión de ti, realmente no quiero llevar a cabo acciones que te perjudiquen ni en lo personal ni en lo laboral, pero no te engañes, no es precisamente por tu persona, si tomo esta desición será por mí, por mis valores, esos que han orientando el devenir de mis días y de los que tan orgullosa me siento. En segundo lugar siento compasión por tu pobreza como ser humano, trato de entenderte, intento buscar razones que justifiquen qué ha podido ocurrir para que pongas en juego tu carrera profesional, para que la curiosidad pueda más que la ética profesional, sin embargo, no logro entenderte.

Sinceramente, no quiero desgastarme en esto. Lo que yo quiero es resolverlo de una forma creativa, haciendo una denuncia social, por eso lo cuento y lo publico, sólo por esta vez hago públicas mis vivencias, porque no quiero que vuelva a ocurrir, nunca más, nadie más debe sentir lo que a mi me ha tocado experimentar por tu poca ética, por tu debilidad como ser humano.

Ahora bien, espera mi llamada, tendrás que mirarme a los ojos y darme una explicación. Sí, espero tu falsa moral, soy buena gente pero no tan inocente, sé perfectamente el tipo de calaña a la que me enfrento y las excusas que pondrás, deja que adivine: no te acuerdas ¿verdad?, pues tendrás que hacer memoria...




Afortunadamente este tipo de incidentes ni son la norma ni ocurren todos días. Quienes nos entregamos en el día a día a nuestra labor profesional con dedicación y esmero sentimos repulsa por estas acciones y cuando te toca a ti, la vida te pone en jaque. No se puede mirar para otro lugar, es necesario afrontarlo de frente, y así será, a mi manera, desde el respeto y la templanza que me caracteriza.

Cierro esta reflexión con un hasta siempre, porque saldrás de mi vida y porque espero sinceramente no tener que volver  a invertir un ápice de mi energía en denunciar algo que jamás debió ocurrir.

jueves, 8 de noviembre de 2018

En Canarias estamos actualmente muy expectantes por lo que parece una apuesta del movimiento #NursingNow y en concreto, hoy me ocupa la noticia que nos informa de la próxima llegada de enfermeras a la escuela.
 
 
 
Sin duda, recibir en septiembre esta noticia en plena "vuelta al cole" nos llenó de alegría, sin embargo son muchas las dudas que a fecha de hoy nos asaltan a quienes estamos a pie de terreno: ¿cuántas enfermeras se contratarán?, ¿quién las contratará?, ¿cuáles serán las competencias a desarrollar?, ¿dónde está el presupuesto para impulsar todo esto?. Esta tarde tenemos una cita con ASENCA, Mesa de debate: "Una enfermera en el cole" donde espero encontrar algunas respuestas.

Por mi parte, comparto algunas reflexiones personales.
 
En cuanto al número de enfermeras a contratar, espero sinceramente que sea generoso. Nuestros ratios de enfermeras están por debajo de la media del estado, concretamente según el INE ocupamos el lugar 11 de las 17 comunidades autónomas.
 
Sobre quién va contratar, la verdad, no es lo que más me ocupa pero sí tengo mis preferencias. Hasta donde personalmente conozco, todas las intervenciones con criterio de continuidad (no puntuales) realizadas por enfermeras en los últimos 18  años, han sido lideradas por aquellas que trabajan en Atención Primaria y bajo la coordinación entre la escuela y el centro de salud. Basándome en esta experiencia, y con el criterio de que el colegio forma parte de la comunidad, entiendo coherente que esta nueva iniciativa parta desde una realidad ya construida. Ahora bien, si desde educación, o cualquiera otra institución, quieren contratar enfermeras, personalmente pienso aplaudir la medida.
 
Otro asunto que capta mi atención, es el tema de las competencias. Tengo por costumbre compartir espacios científicos, y también de cafés, con colegas profesionales. El tema de la enfermera en la escuela está muy presente últimamente, es lógico aparece en los medios, en las redes sociales y se habla de ello. La cuestión es que he escuchado en al menos 3 espacios diferentes afirmaciones del tipo "no es necesario enfermeras especialistas", ojo hablo de reflexiones no de información oficial, y como de reflexionar se trata, plasmo aquí mi opinión.
 
Veamos algunos posibles escenarios sobre a quién vamos a cuidar en la escuela:
 
1. Atención a niñas y niños con patología crónica o que sufren accidentes.
 
 
Parece que existe consenso y preocupación tanto por las familias  como en el profesorado, sobre la atención  de posible descompensación de una patología crónica, una posible urgencia o un accidente (tan comunes entre la población infantil) es motivo para justificar la presencia de la enfermera en la escuela. ¿Qué enfermera es la más competente para atender a este perfil de niño/a enfermo/a? , ¿qué dicen los programas de las especialidades en España?, ¿qué dicen las enfermeras especialistas en pediatría?
 
2. Promoción de la salud y prevención de la enfermedad, en concreto voy a empezar por reflexionar sobre la salud mental y el fomento de la salud sexual y reproductiva en la adolescencia, dos temas de gran trascendencia para un correcto desarrollo del joven.
 
En cuanto a la salud mental, está ampliamente descrito, incluso desde aquí nos hemos hecho eco, que para tener un buen ajuste emocional en la adolescencia, y posteriormente en la edad adulta, el cuidado pasa por la promoción de una buena salud mental desde la infancia. ¿Y quién tiene las competencias específicas para la promoción de la salud mental desde una óptica amplia?, pues quizás tendremos que preguntar a las enfermeras especialistas en salud mental.
 
Con respecto a la salud sexual y reproductiva, los embarazos en la adolescencia y las enfermedades de trasmisión sexual son un grave problema de salud que afecta a jóvenes y familias. El papel desde la escuela en la promoción de la salud y la prevención de este tipo de problemas es absolutamente crucial. Conozco intervenciones propuestas  por las matronas para trabajar en la escuela de una gran calidad, partiendo del trabajo entre iguales y bajo el asesoramiento de los chicos y chicas líderes por parte de las especialistas. ¿Tendrán algo que decir estas compañeras en la escuela?
 
3. Sobre la atención al niño/a, la familia y la comunidad. En la escuela cuidamos desde la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad a todos los niños y todas las niñas, no me cabe duda de que aquí está el grueso de nuestra labor. Esas niñas y niños llegan al entorno educativo con sus respectivas familias, con quien también hay que trabajar en la escuela. Paralelamente, ese conjunto de familias unido a las personas que trabajan en el centro educativo forman una "comunidad educativa". Comunidad situada en un entorno concreto y con unas peculiaridades que es necesario estudiar y realizar el diagnóstico de salud, para poder abordar la estrategia de promoción y prevención basándose en las necesidades reales . ¿Y quién tiene competencias para poder abordar esta realidad?, pues atendiendo a lo publicado por el ministerio de sanidad, las enfermeras especialistas en familiar y comunitaria.
 
Escucho con asombro, porque ya han sido varias veces y cuando el rio suena agua lleva, que claro, las especialistas en familia no parece que tengan mucha cabida. A mi me ocupa los argumentos que intentan reforzar esta afirmación ya que se repiten: "es que son pocas". Claro, ciertamente hay más especialistas ahora mismo en Canarias en pediatría, en salud mental y matronas, pero sigue sin parecerme un buen argumento por varios motivos:
 
- En los últimos 6 años se han graduado en Canarias como especialistas en familiar y comunitaria 72 enfermeras. Es claramente un número insuficiente, igual que es escaso el número de especialistas que se forman cada año en el resto de especialidades de enfermería.

- Todas las anteriores han sido acompañadas por tutores que han demostrado sus competencias en esta especialidad y que están a la espera de un examen por la vía extraordinaria para obtener su título. Además de los/as tutores/as existe un amplio número de enfermeras a la espera de poder examinarse.

- Quiero pensar, que la presencia de la enfermera en la escuela es un proyecto a largo plazo, que ahora da sus primeros pasos y que pretende consolidar una oferta de servicio muy necesaria a la población.

Por estos argumentos no entiendo las dudas que se justifican en que "son pocas", si pensamos a largo plazo, vamos a tener disponibilidad de especialistas, que por otro lado son las mismas enfermeras que llevan años trabajando en Atención Primaria y también en la escuela.

Para ir concluyendo, en este momento que escribo y sin saber el modelo que finalmente se propondrá, por mi parte Si aportaría por los cuidados especialistas en el entorno escolar. Honestamente, no me olvidaría tampoco de las competencias avanzadas en la salud escolar,  por tanto estimo necesario la definición de un modelo, basado en la coordinación y cooperación, donde se ofrezca un servicio a la medida de la necesidad, en el que todos y todas tengan cabida, y con esto quiero decir: generalistas, especialistas y enfermeras con competencias avanzadas.

El debate será interesante, pero sobre todo no perdamos de vista el auténtico problema: hacen falta más enfermeras (con contratos estables, ¡por supuesto!) en el sistema sanitario, y hace falta seguir apostando por el aumento del número de plazas ofertadas en las distintas especialidades.
 

 
 
 

jueves, 1 de noviembre de 2018


Un año más, la campaña de Vacunación Antigripal ocupa las agendas de muchas de las enfermeras que trabajan tanto en Atención Primaria con en los centros sociosanitarios, residencias de mayores, servicios de epidemiología y un largo etcétera.

Nuestras manos son el motor de la campaña y nuestro papel en la misma va más allá del "acto vacunal". Como personal sanitario tenemos una importante responsabilidad de cara a la información que se ofrece a la población susceptible de recibir este servicio.

Desde ASENCA queremos apoyar la presente campaña y hemos contado con uno de nuestros socios,   Amós José García Rojas - presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV) - para dar respuesta a algunas  preguntas y mitos

Y tú, ¿te has encontrado con este mito?


No te pierdas las respuestas👇👇👇







Si eres de los profesionales que tienen dudas sobre la vacuna frente a la gripe, deja aquí tu pregunta o comentario.

Muchas gracias @agarroj


Por Rita Mendoza, enfermera: @ritamendozasanc


miércoles, 22 de agosto de 2018



En los estudios de género se denomina techo de cristal a la limitación velada del ascenso laboral de las mujeres al interior de las organizaciones. Se trata de un techo que limita nuestras carreras profesionales, difícil de traspasar y que nos impide seguir avanzando. Es invisible porque no existen normas sociales oficiales que nos impongan una limitación explícita en nuestro desarrollo  profesional como mujeres [1].

Actualmente, es claro que la agenda de género está ganando terreno a nivel global (aquí), y cada día son más los hombres y mujeres que entienden que "los problemas de las mujeres" sólo se solucionan con trabajo conjunto.

Formo parte de un colectivo profesional, las enfermeras, donde según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 84.3% somos mujeres [2], en el mapa que ilustra la entrada se puede observar cómo la distribución por comunidades autónomas varía entre el 76,14 y el 94,79%.
Fuente: INE. Colegiados en España a 31 de diciembre de 2017
Número de enfermeros por Comunidades Autónomas y sexo colegiados en España a 31 de diciembre de 2017 [2]
Esta realidad a todas luces no es una novedad, en el Informe sobre profesionales de cuidados de enfermería [3] se describe que en el 2009 el 84,6% de las enfermeras eran mujeres y la feminidad de la profesión era aún más notable en especialidades como las matronas donde el 92,62% eran mujeres, el INE en 2017 nos informa que el 93,51% de estas especialistas son mujeres.

Sin embargo el liderazgo profesional está ocupado por hombres. La presidencia del Consejo General de Enfermería, desde su creación, siempre ha estado ocupada por un hombre, los presidentes de los colegios profesionales de toda España son en su mayoría hombres (en una proporción superior al 55%), los líderes de las organizaciones sindicales son hombres, incluso el liderazgo de las sociedades científicas a nivel estatal dista bastante de la proporción 20/80.

¿Qué nos sigue pasando a las enfermeras?, ¿Cómo es que este ambiente propicio de cambio y renovación que nos rodea no llega a nuestras filas?, ¿Dónde están todas esas mujeres y su valor como líderes en la atención sanitaria?

Créanme si les digo que en esta profesión existen muchas mujeres conocedoras del sistema sanitario, con una visión amplia de la sanidad que incluye la equidad. Son expertas en innovación y lo demuestran cada día cuando cuidan. Son buenas comunicadoras, con grandes habilidades para la negociación y resilientes. Y saben cuál es el centro: la persona usuaria del sistema sanitario.

Y entonces, ¿qué están haciendo estas mujeres, estas enfermeras? están cuidando. Dos de cada tres tienen menos de 45 años, por tanto es más que probable que estén cuidando dentro y fuera de casa. Ésta podría ser una explicación, pero no nos engañemos, no es la única y me atrevería a decir que tampoco la más importante.

¿Pueden los responsables de nuestras organizaciones hacer algo para cambiar esta realidad? Seguramente, ¿quieren? tengo mis dudas.  Desde mi punto de vista es algo contradictorio reivindicar el papel gestor de las enfermeras en la institución sanitaria (aquí) cuando dentro de nuestras organizaciones no se trabaja para cambiar este techo de cristal.

A mis compañeras y compañeros, mujeres y hombres de cuidado: sólo construyendo "dentro" con coherencia podremos reflejar "fuera" aquello de lo que somos capaces, el trabajo de todas y todos es necesario para romper nuestro techo de cuidar.


Referencias.
1. Burin, Mabel (1996). «Una hipótesis de género: el techo de cristal en la carrera laboral». Género, psicoanálisis y subjetividad. Paidos. ISBN 950-12-4192-0

2. Profesionales sanitario colegiados en 2017. INE. Disponible en : http://www.ine.es/jaxi/Datos.htm?path=/t15/p416/a2017/l0/&file=s08003.px

3. Informe sobre profesionales de cuidados de enfermería. Oferta - Necesidad 2010 - 2025. Disponible en: http://enfermeriacomunitaria.org/web/attachments/article/308/Estudio%20Necesidad%20Enfermeros%2020102015.pdf





lunes, 25 de junio de 2018


"Curar a veces, aliviar a menudo, cuidar siempre"

En el entorno sanitario es bastante frecuente escuchar términos del tipo "paciente", "enfermo", "usuario", "asegurado" y algunas veces "cliente".

El lenguaje es una hermosa y poderosa herramienta de comunicación, sin embargo no es inocente. Condiciona e influye en la toma de decisiones y también en la forma en la que se establecen las relaciones con las personas.

En primer lugar, me parece interesante analizar algunas de las definiciones que ofrece la Real Academia Española en relación a los términos con los que se nombra a las personas que atienden las enfermeras.



1. Paciente:

- Persona que padece física y corporalmente, y especialmente quien se halla bajo la atención médica.

- Persona que es o va a ser reconocida médicamente.

2. Enfermo/a: que padece enfermedad.

3. Usuario/a: que tiene derecho de usar de una cosa ajena con cierta limitación.

4. Asegurado/a: protegido de las consecuencias de un riesgo mediante un seguro.

5. Cliente: que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o empresa.


En mi opinión, e intentando mirar con cierta distancia, las enfermeras atienden a personas, unas enfermas y otras no; unas bajo el seguimiento de profesionales de la medicina y otras no. Por otro lado, las enfermeras se preocupan de captar a aquellas personas que, teniendo derecho a una atención, no llegan a las puertas del sistema sanitario. Y qué decir de los que injustamente se quedaron fuera de nuestra posibilidad de atención tras el Real Decreto 16/2012, nos preocupó y mucho el "no asegurado", aunque reconozco y critico que en aquel momento el consejo General de Enfermería actuó con demasiada tibieza, aceptó este Real Decreto que excluía a parte de la población y los alejaba injustamente de nuestros cuidados. Celebro que hoy se sume a los que nos alegramos de la vuelta a la universalidad.

Volviendo al tema que me ocupa, a todas luces los vocablos - y sus definiciones- que habitualmente se utilizan en el sistema sanitario no acaban de englobar todo aquello que la profesión enfermera aporta a la sociedad. Entonces, ¿qué te parece si buscamos una alternativa y hacemos #EnfermeriaVisible? Por mi parte comparto la propuesta de cuidadanos (1) que escuché comentar a Esther Busquets en las I Jornadas de Bioética: "Islas y Municipios promotores de la Salud" (aquí).

Como enfermera, estoy convencida de que nuestra profesión tiene una voz diferente que aporta una visión más completa, integral si lo prefieren, de la atención y el cuidado de la población. Basta con pisar el terreno donde cada día se ofrece nuestro servicio para identificar todas y cada una de las relaciones afectivas (decimos de confianza) que se establecen con las personas que cuidas. Ellos/ as te cuentan y tú los/as escuchas ofreciendo un trato horizontal (lejos del paternalismo), centrado en una visión de la población igualitaria y democrática. En este caso no hablo por hablar, tampoco por corporativismo, en las últimas semanas he estado en contacto con el sistema como "usuaria" o familiar, las enfermeras que me han atendido no sabían cuál es mi profesión y todas ellas me han hecho sentir como describo.

Después de mis años de trabajo, de idas y venidas, puedo afirmar que las enfermeras y los enfermeros expertos, además de las sistemáticas de trabajo aportan intuición a la toma de decisiones. Ellos y ellas saben porqué hacen lo que hacen y lo quieren hacer, transformando cada encuentro asistencial en un momento sagrado. No se trata sólo de aplicar un protocolo o la mejor evidencia, se trata de entender cada realidad particular, cada dolor, cada sufrimiento, cada tristeza y también cada alegría.

El ser humano es vulnerable.




A lo largo de nuestra vida, antes o después, vamos a necesitar de cuidados profesionales. En ese momento se agradece la sensibilidad y  el trato especial, entendiendo por ello que te escuchen, te miren e intenten ponerse en tus zapatos.

Esta forma de enfocar la atención va más allá del concepto de paciente, cliente o usuario. Esta forma de atención mira, escucha e intenta comprender al "cuidadano" que tiene delante, con sus fortaleza y sus debilidades, buscando la mejor forma de acompañarlo en su proceso.

Todos nosotros, en un instante, podemos pasar de ciudadano a cuidadano, y en ese preciso instante entenderás que quizás te tratan como paciente, cuando en el fondo querrás ser cuidadano, querrás que te cuiden y también que te consideren en la toma de decisiones, en una relación horizontal, de igual a igual, donde cada uno sencillamente asume su rol, ahora me toca ser enfermera, ahora me toca ser cuidadana.





1. Carolina Junco, Amiaa Pérez Orozco, and Sina Del Río. "Hacia un derecho universal de ciudadanía (si, de ciudadanía)". Libre pensamiento 51 (2004): 44 - 49.

jueves, 10 de mayo de 2018

El próximo día 12 de mayo se celebra el Día Internacional de la Enfermera, jornada para reivindicar nuestra contribución a la sociedad. Como enfermera, asumo y comparto el mensaje que el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) nos quiere hacer llegar: Enfermería una voz para liderar. La salud es un derecho humano. Por mi parte, realizo en esta entrada un pequeño resumen  de la propuesta del CIE, resaltando aquellas acciones que se podrían ir trabajando desde ya, eso sí, con visión e inversión. Desde luego no se puede seguir avanzando en salud con los recursos tan escasos.



Para empezar, ¿qué se necesita para gozar de buena salud?, ya lo decía Florence Nightingale: agua potable, buena nutrición, entorno y saneamiento adecuado. Además, hoy por hoy también sabemos que se necesita: educación, igualdad, libertad, vivienda digna, buenas condiciones laborales. Lo anterior (entre otros) ayuda a predecir la carga de enfermedad que afectará a la población, las enfermeras con nuestro enfoque centrado en las personas, aportamos una visión privilegiada para promover intervenciones centradas en los derechos humanos en general, y en la salud en particular.

Nos interesa trabajar en el enfoque de derecho a la salud,  sabemos que es clave para mejorar no sólo la salud de la población sino también la equidad. Para nosotras cada persona tiene valor en sí misma, por tanto cuidarlas como centro del sistema es lo natural. Se nos suele atribuir la cercanía a los usuarios, pasamos tiempo con ellos y conocemos sus necesidades, especialmente en épocas de vulnerabilidad. A lo anterior se suma que somos una fuerza laboral con base filosófica humanista y razonamiento científico explícito sobre el cuidado profesional, sin duda somos una puerta de acceso al sistema, tenemos la responsabilidad de facilitar el acceso al mismo y de acompañar para poder obtener el servicio de atención apropiado a cada situación. El CIE propone para trabajar en ésta línea una serie de puntos, entre ellos:

1. Necesidades sin cubrir.

Si paramos a reflexionar unos minutos, puede llegar a ser asombrosa la cantidad de necesidades sin cubrir que nos rodean. Pongamos por ejemplo el punto de mira en la diabetes mellitus, según el estudio di@bet.es la incidencia de esta enfermedad es de 11,58 casos por 1.000 personas/año, lo que representa alrededor de 400.000 nuevos casos cada año en España. Muchas personas no saben que la padecen ni que necesitan cuidarse/tratarse. Identificar a estas personas y alfabetizarlas en el cuidado de su enfermedad, es un reto para las organizaciones que quieran mejorar sus resultados. Si el sistema quiere abordar este complejo problema, necesita acercar el cuidado al consumidor, trabajar desde un enfoque de colaboración con las personas y sus familias para mejorar la comprensión de la enfermedad y centrar las intervenciones en un pacto de cumplimiento. Lo anterior supone facilitar el acceso al sistema y ganar en salud. Claro está que tenemos enfermeras en nuestros hospitales y en Atención Primaria entrenadas para ello, la pregunta seria ¿son suficientes?, ¿cuál es el ratio?, ¿qué tiempo real de agenda se dedica a abordar este tema?

2. Facilitar el acceso.

Dentro del sistema existen usuarios con menos oportunidades de acceso y eso los hace más vulnerables. Para ilustrar este punto, se puede analizar el suicidio como grave problema de salud pública, donde los estudios han apuntado a los entornos rurales como factor importante explicativo del mismo. Las tasas de suicidio más elevadas se sitúan en las zonas rurales, incrementándose estas diferencias en las últimas décadas (aquí). La explicación sin duda es multidimensional, no obstante la falta de accesibilidad es un factor clave reconocido por diferentes autores, en estos entornos existen menos infraestructura, menos recursos humanos especialistas y mayor dispersión geográfica, con lo cual este usuario tiene más barreras y por tanto se vuelve más vulnerable. Existen experiencias internacionales donde las enfermeras atienden a la población residente en zonas geográficamente dispersas con buenos resultados en salud. Por otro lado, actualmente tenemos enfermeras especialistas en salud mental con capacidad para trabajar en el entorno comunitario, sabemos trabajar desde la prevención (clave en la salud mental) y la promoción, sin duda aquí hay otra oportunidad para mejorar la respuesta del sistema y facilitar el acceso a la salud.

3. Cuidados asequibles.


Desde mi experiencia, tengo identificados dos perfiles claros a los que o bien no llegamos, o llegamos tarde: las personas cuidadoras y las personas en riesgo de exclusión social.
Las personas cuidadoras de personas en situación de dependencia conocen el sistema, lo visitan con frecuencia, pero "para el otro". Cuando ellas tienen que hacer frente a sus problemas de salud en general escuchamos:  "no tengo tiempo, ¿quién cuidará de él/ella?; ¿cómo asumo los gastos de desplazamiento?, ¿más gastos en medicamentos?". De esta forma, problemas de salud no detectados o detectados y no cuidados, a menudo empeoran, y si no antes, probablemente durante el proceso de duelo por su ser querido veremos cómo su situación de salud mermará drásticamente.
El otro perfil, las personas en riesgo de exclusión social, es una realidad que como profesión y como sociedad nos debería de preocupar y mucho. A nadie se le debe negar el acceso a una atención en salud con dignidad. La pobreza y el asilamiento social limitan las capacidades de las personas, si además éstas se tienen que endeudar para acceder al servicio sanitario, difícilmente romperán la cadena de la pobreza.
Nadie debería quedar detrás, todos deberíamos implicarnos en acercar el sistema a estas personas.

4. Cuidados seguros.
En EEUU se ha calculado que la tercera causa de muerte son los errores médicos. En Reino Unido se denuncia un incidente con resultado de daños al paciente cada 35 segundos. La causa principal está vinculada a la oferta de cuidados por debajo del estándar y se relaciona con: escasez crónica de personal, especialmente de enfermeras, cargas intensa de trabajo y recursos limitados. Datos a tener en cuenta:
  • Cada paciente añadido a las cargas de trabajo de las enfermeras se asocia a un incremento de la mortalidad del 7%.
  • Cada paciente añadido a las cargas de trabajo enfermera - paciente incrementa los reingresos hospitalarios en:
    • 9% por insuficiencia cardiaca, neumonía e infarto.
    • 3% cirugía general.
    • 8% para prótesis de cadera y rodilla.
  • Los hospitales con buenos niveles de dotación de enfermeras experimentan un 30% menos de infecciones nosocomiales.
Si se quiere ganar en seguridad, se necesitan más enfermeras.

5. Cuidados en el momento oportuno.


La lista de espera es un problema real relacionada con complejas interacciones entre la oferta y la demanda, no es momento ahora de abordar este tema. Lo que sí ocupa en este texto es resaltar que los plazos de espera son una barrera más que generan ansiedad, angustia y frustración. Las enfermeras podemos aportar mucho a la búsqueda de soluciones, tenemos conocimiento y liderazgo para triar la entrada, coordinar el movimiento dentro del sistema y agilizar las altas. En casa, trabajamos para evitar ingresos y reducir las visitas a urgencias. La evidencia arrojada por la gestión de casos y la continuidad de los cuidados no deja duda al respecto. Ahora bien, no sólo se trata de disponer de enfermeras gestoras de casos en nuestras filas, es necesario reflexionar sobre los ratios, sin una inversión adecuada en recursos humanos no se puede esperar grandes cambios.

6. Cuidados centrados en las persona.



El usuario es el centro del sistema, la participación de las personas en su cuidado no sólo está avalado por la evidencia, sino que es un derecho humano. El paciente, y no la enfermera, es la figura de autoridad en la toma de decisiones. A nosotras nos queda acompañar y entrenar, serán ellos y ellas los que asuman la responsabilidad en salud.

¿Qué se necesita para abordar todo lo anterior? Más recursos humanos adecuadamente formados, que sepan trabajar en equipo y pongan el énfasis en la promoción y la prevención.

Las enfermeras somos la columna vertebral del sistema, estamos 24 horas con los pacientes, hay que aprovechar eficazmente este poderoso recurso. Somos capaces de identificar necesidades, facilitar el acceso y ofrecer cuidados seguros y oportunos. Tenemos la voz para liderar a favor de la salud como derecho humano.